Cosa que no se demuestra práctica en la naturaleza, por ejemplo, ya que la línea que en el horizonte marca un bosque o una arboleda verde limita con el azul del cielo.
Pues bien allí, sobre todo en los días claros, en ese centro de ocio no se cumple el axioma o máxima de ese dicho ya que comenzando por el suelo, que es un manto de césped verde, y si continuamos levantando la vista al frente encontramos amplias arboledas verdes, en definitiva de un verde perenne, al fondo horadadas por los árboles que suben y bajan por los cerros, sobre todo olivos frontera que, sin transición alguna, se eleva para rozar y abrazar el azul del cielo infinito.
Si “azul con verde muerde”, de allí, del campamento de Cerro Muriano, hubiésemos vuelto todos mordisqueados porque en aquel lugar son los colores predominantes.
TODO VERDE Y AZUL
Zigzagueante sierpe que se desliza
por el limite del horizonte, confín difuso,
plateada serpiente no sé sabe si es verde
o su piel la colorea el azul del cielo amplio,
Quizá su epidermis combine ambos colores
y por eso se confunde si está debajo
o encima de la indefinida línea que delimita suelo,
horizonte y el infinito de la bóveda celeste.
Donde está el principio, donde está el fin
de aquello que vemos, es difícil distinguirlo.
Una zigzagueante serpiente plateada entre verde y azul
es la frontera entre el suelo y el cielo.
Juan Antonio Cid Ortega
3 de Octubre de 2008
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